¿Cómo se estudia la incontinencia?

Catalogar y cuantificar la incontinencia

El médico, tras una historia clínica convencional, realizará una evaluación del problema mediante una serie de preguntas ya estipuladas que permiten cuantificar la incontinencia, es decir, clasificarla en cuanto a gravedad. En las semanas siguientes deberá rellenar diariamente un Diario de Continencia. Consiste en un cuestionario que ayuda a determinar el tipo y severidad de la incontinencia. Posteriormente, junto con el resto de exploraciones permitirá:

  1. evaluar la gravedad inicial de la incontinencia;
  2. determinar el tipo de incontinencia que tiene el paciente;
  3. decidir el mejor tratamiento que se le puede ofrecer; y
  4. evaluar los resultados del tratamiento y así ver si se requiere algún tratamiento complementario y de qué tipo podrá ser.

Así pues, una persona con incontinencia deberá familiarizarse con el Diario de Continencia, leerlo en la consulta con el médico que la trate y realizar todas las preguntas sobre las dudas que se le ocurran para poder rellenar el diario de la mejor manera posible, y comprometerse a rellenarlo cada día, durante un período mínimo de 3 semanas.

Responda a estas preguntas al final del día poniendo un palito cada vez que le ocurra alguna de las siguientes situaciones

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Esquema del diario de continencia

 

Evaluación de la calidad de vida

Los pacientes con incontinencia fecal sufren alteraciones importantes en su calidad de vida. A pesar de la cuantificación de la incontinencia, dos pacientes con incontinencias muy diferentes pueden tener alteraciones igualmente severas de la calidad de vida. A un paciente no le puede molestar la incontinencia a gases, pudiendo ser para otra persona muy limitante en sus actividades diarias.

La evaluación sistemática de la calidad de vida, es relevante para la valoración completa del problema, así como para la evaluación de terapias que intenten corregirla. Esto se lleva a cabo mediante unos cuestionarios que el médico realiza en la consulta y que versan sobre preguntas relacionadas con la vida cotidiana, y de las limitaciones producidas por la incontinencia.

 

Exploración física y pruebas para el estudio de la incontinencia

Después de realizar la entrevista con el paciente, el médico realizará una exploración física que incluye una inspección del ano y un tacto rectal para la evaluación completa del canal anal y una primera valoración de la fuerza de los esfínteres anales.

Las pruebas más frecuentemente realizadas para evaluar la incontinencia fecal son:

Ecografía endoanal: Consiste en un estudio que permite ver como están los esfínteres anales, mediante una sonda de ultrasonidos (no se utilizan rayos X), que se introduce por el ano. Es una exploración inocua, que no requiere ningún tipo de anestesia, y que puede provocar una ligera molestia o incomodidad sin causar dolor. Tiene una duración aproximada de 15 minutos.

Manometría anorectal- Consiste en la determinación de las presiones de los esfínteres anales, es decir, permite evaluar la fuerza que tienen ambos esfínteres y si ésta es suficiente para controlar la función anal, así como la sensibilidad que tiene el recto para detectar la llegada de las heces.  Se requiere la introducción de un tubo muy fino por el ano, y de la colaboración del paciente en realizar varias maniobras con el ano como contraerlo, relajarlo o simular la expulsión de las heces. Tiene una duración aproximada de 20 minutos.

Estudio neurológico del territorio del nervio pudendo.- Los nervios pudendos son los que inervan el canal anal. Se estudian mediante una prueba que requiere realizar un pequeño pinchazo en el ano, con una aguja muy fina, y permite evaluar la función nerviosa del aparato esfinteriano. Además se puede estudiar la sensibilidad de la zona del ano aplicando una fuente de frío y calor.

Defecografía.- En algunas ocasiones la incontinencia fecal se asocia a estreñimiento o dificultad defecatoria, y en estos casos es importante estudiar la forma cómo se realiza la defecación mediante una defecografía. Esta exploración consiste en la introducción a través del ano de un líquido espeso que contrasta el intestino. En ocasiones también se le pide al paciente que se tome un líquido por vía oral.  Seguidamente se le solicita al paciente que se siente en un WC y que realice una maniobra para expulsar el contenido que se le ha introducido. Mediante radiografías se explora cómo se mueven los músculos, el recto y los intestinos durante la defecación. La prueba no es dolorosa y dura aproximadamente 20 minutos.


Dra. Arantxa Muñoz Duyos
Cirurgia Colorectal
Hospital Universitari MútuaTerrassa